Cambiar la energía para que no cambie el clima

Por Ximena Guardia
Catedrática de UTEC

¿Cómo pueden contribuir las energías renovables a luchar contra el cambio climático?

De acuerdo con más de 1,300 científicos del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el mundo sufrirá un incremento de la temperatura entre 1.4 y 6 grados Celsius en el próximo siglo debido al aumento en las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, principalmente el Dióxido de Carbono (CO2). Esta situación debería convertirse en parte importante de nuestra agenda nacional, ya que nuestro país ha sido declarado como el tercero más vulnerable ante los efectos del cambio climático, debido a su alta vulnerabilidad ante amenazas de origen hidro-meteorologógico como sequías y lluvias excepcionales, inundaciones, heladas, entre otros.

En ese sentido, el Perú ha suscrito compromisos internacionales como el Acuerdo de París, adoptado en el año 2015 y ratificado en el año 2016, a través del cual se compromete a desarrollar estrategias tanto para la mitigación y reducción de emisiones, como para la adaptación al cambio climático. La Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional peruana presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), contempla una reducción del 30% respecto a las emisiones de GEI proyectadas para el año 2030, como parte de un escenario Business as Usual (BaU) partiendo del año 2010. De esta propuesta de reducción, un 12% le compete al sector energético (MINAM, 2016).

En términos de las emisiones del sector energético peruano, el MINAM indicó en el 2012 que las emisiones del sector energía representan el 26% de las emisiones totales de GEI, siendo el segundo sector con mayores emisiones luego de “Uso de suelos, cambio de uso de suelos y silvicultura”. Sin embargo, la realidad es que actualmente, no contamos con un estudio específico en el que se haya cuantificado, con datos reales de las empresas, cuál es la verdadera huella de carbono de cada una de las tecnologías de generación en el país. Esto implica, cuantificar las emisiones desde la construcción hasta el cierre de la planta, incluyendo exploración y transporte del recurso.

De acuerdo a la última cuantificación del MINAM, las emisiones de GEI totales del sector Energía para el año 2012 fueron 44,638.0 Gg CO2e, de las cuales 40% fueron emisiones generadas por la combustión móvil, es decir, por el transporte de combustibles; mientras que el 19% le correspondía exclusivamente a la etapa de generación.

Asimismo, debemos reconocer que el sector eléctrico peruano es menos contaminante en comparación con otras matrices energéticas en el mundo. Por ejemplo, Chile aún genera alrededor del 20% de su electricidad con centrales térmicas de carbón. En Perú, solo en el 2018, de los 50,816.8 GWh de energía producida, un 57.8% provino de centrales hidroeléctricas, que no presentan emisiones directas durante la etapa operativa; un 37.2% provino del gas natural, que dentro de los combustibles fósiles es uno de los gases menos contaminantes; un 4.4% de centrales renovables no convencionales como las eólicas y solares cuyas emisiones durante operación son prácticamente nulas; un 0.28% de centrales de biomasa, que si bien generan emisiones, estas representan una disminución frente a las que se generarían por quema o descomposición de residuos; y finalmente solo un 0.35% provino de centrales de carbón y diésel que sí son altamente contaminantes (COES, 2018).

En este contexto de alta dependencia de la hidroenergía, es importante considerar el riesgo para la seguridad energética de esta tecnología debido al incremento en la intensidad de fenómenos climáticos que afecta la infraestructura y también a la futura disminución del recurso hídrico con el deshielo de glaciares. Según el Banco Mundial, el 22% de la superficie glaciar en el Perú ha venido desapareciendo tan solo en los últimos 30 años. Este organismo advierte que si el ritmo se mantiene, se afectará la agricultura y la generación de energía hidroeléctrica en el país. En este escenario, es una prioridad promover la diversificación energética para garantizar electricidad a las presentes y futuras generaciones y esto se puede dar con fuentes de energía renovables de abundante potencial en el país como la energía eólica, solar, de biomasa o geotermia.

Asimismo, conforme al “Estudio de Diagnóstico, Evaluación, Análisis y Propuesta para apoyar con el diseño de la NAMA de RER en Sistemas Interconectados en el Perú” del Proyecto “Acciones Nacionales Apropiadas de Mitigación (NAMA) en los sectores de generación de energía y su uso final en el Perú”, hacia el 2030 podrían mitigarse 2.101 MtCO2eq con una combinación de energías renovables en la matriz de generación peruana; sin embargo, hay otras potencialidades de reducción de emisiones asociadas a este tipo de tecnologías como la Generación Distribuida con Paneles Solares, con un potencial de mitigación de 0.041 MtCO2eq; electrificación rural con paneles solares, con 0.046 MtCO2eq y calentadores solares de agua en viviendas, con 0.028 MtCO2eq.

Por otro lado, hay una gran oportunidad para el uso de biomasa en el sector de procesos industriales con la sustitución de carbón por residuos de biomasa en hornos de cemento, que presentaría una reducción de 0.545 MtCO2eq y la sustitución de carbón por biomasa en hornos de hierro y acero con una reducción estimada de 0.270 MtCO2eq.

Asimismo, hay un increíble potencial de mitigación de emisiones con centrales térmicas de biomasa. Tomando en cuenta solo la captura y quema de metano en rellenos sanitarios existentes se pueden mitigar 1.506 MtCO2eq en los proyectos NAMA y 0.289 MtCO2eq en otros rellenos sanitarios, pero con la construcción de nuevos rellenos sanitarios con captura y quema de metano y generación eléctrica se podrían mitigar aproximadamente 1.347 MtCO2eq. Esto sin considerar que existen otras tecnologías más eficientes que podrían incrementar el porcentaje de reducción de emisiones de manera complementaria a la producción de energía eléctrica, como centrales de incineración, gasificación y fuel cells.

Además, hay un potencial de reducción de emisiones por la generación eléctrica en Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTARS) de 0.005 MtCO2eq y considerando que es necesario incrementar este tipo de infraestructuras en el país para dar un adecuado servicio de saneamiento, el nivel de reducción de emisiones puede incrementarse.

Por otro lado, es importante recalcar que si queremos lograr la meta de reducción de emisiones a través de Vehículos Livianos Híbridos y Eléctricos de 0.072 MtCO2eq, debemos tener una matriz eléctrica consistente con la finalidad de este tipo de vehículos, que es la de brindar movilidad a partir de fuentes de generación limpias.

En conclusión, puede que nuestra matriz energética no sea la más contaminante, pero ciertamente puede ser mucho más limpia. Las energías renovables pueden ayudar en el proceso de transición energética hacia donde se dirige el mundo, pero además brindar apoyo en otros sectores como el industrial y de desechos, para poder disminuir las emisiones de GEI del país y cumplir con los compromisos internacionales que hemos asumido no por ser un gran emisor, sino por ser un país altamente vulnerable ante el cambio climático.

Referencias Bibliográficas

  • COES (2019). Informe de la operación anual del SEIN 2018. Lima: Dirección Ejecutiva, Sub Dirección de Gestión de Información, Comité de Operación Económica del Sistema.
  • MINAM (2016). La Contribución Nacional del Perú – iNDC: agenda para un desarrollo climáticamente responsable. Lima: Ministerio del Ambiente.
  • COSANAC S.A.C. (2017). Estudio de Diagnóstico, Evaluación, Análisis y Propuesta para apoyar con el diseño de la NAMA de RER en Sistemas Interconectados en el Perú. Lima: Dirección General de Eficiencia Energética – DGEE Ministerio de Energía y Minas – MINEM.